Joaquín Viña

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Joaquín Viña

LA CRUELDAD DE LA ESTÉTICA
Es como si el mundo le aterrase, como si todo lo que ha vivido cambiase de pronto para
convertirse en una película de Tarantino en la que predomina la estética de la crueldad.
Joaquín Viña (Candás, Asturias, 1975) ha vivido durante años en el “Planeta Piruleta”, en
el que las risas y el “buenrollismo” le llevaban a coger los pinceles para pintar bellas y
voluptuosas mujeres o superhéroes que eran capaces de todo . En su última Colección,
“ContemPOPráneo”, Viña hace de sus cuadros lo que muchos han hecho en la vida real,
desengañarse, comprobar que los superhéroes no existen y que la belleza también puede ser
muy cruel.
Viña vuelve a la esencia del Pop, del Arte Popular, a esa capacidad de criticar desde lo que
parece una obra vitalista. Utiliza iconos muy reconocibles y que todo el mundo da por
buenos, pero los coloca en un escenario poco amigable. Ellos, al igual que el artista, al
igual que el mundo, ya no son lo que eran. Todo sigue igual, pero todo ha cambiado y lo
ha hecho para mal, para desgarrar parte de la sociedad, una sociedad que sigue
manteniendo unos estereotipos que ya no le corresponden. Joaquín Viña les ha dado la
vuelta y ha buscado el lado más oscuro y tenebroso para apuntar que, como escribía Jaime
Gil de Biedma, “que la vida iba en serio, uno lo empieza a comprender más tarde”.
Que el ratón Mickey venda raticida no es ninguna broma, es la pura verdad, la crisis ha
quitado la capa a los lobos con piel de cordero y el personaje de Disney no era más que uno
de ellos, otro depredador. Quien más claro lo deja, desde su posición de superioridad
autoproclamada es Kim Jon-Un, que lanza un corte de manga por partida doble a aquel que
lo quiera entender.
Aún así, aún con el protagonismo del desengaño y la crueldad de ver cómo idílicos
personajes no son más que una trampa, “ContemPOPráneo” es una Colección optimista
porque no busca sólo provocar la reflexión sino la carcajada, que seamos capaces de darnos
cuenta de la situación en la que nos encontramos, pero también de reirnos de ella y seguir
adelante . Podemos ver las entretelas de la señora Simpson , pero siempre la veremos como
madre y esposa ejemplar. Viña nos da a conocer lo que hay detrás, lo que realmente pasa
detrás, lo que realmente pasa tras el cartón piedra, pero también nos invita, con sus colores
y su ironía, a entender que una vez conocida la trampa es más fácil seguir hacia delante y
brindar por un futuro que puede ser peor que el presente , pero que también puede ser mejor.
“ContemPOPráneo” no es más que eso, descubrir la trampa , quitar la careta para que nos la
volvamos a poner y podamos seguir jugando conociendo las reglas del juego.
David Orihuela
Oviedo, Octubre 2016